时间  一天 3小时 48分钟

航迹点数 3349

上传日期 2017年1月26日

记录日期 一月 2017

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40.4 km

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邻近 Vado Real, Santander (Republic of Colombia)

"Sin mente", me responde ella en un mensaje y después de tanto buscar para no disfrutar en soledad tal travesía, se acaba la prolongada sed por viajar a aquel lugar tan extraño y especial, que mis ojos no ven aún; Salta un poco el corazón, degustando la última letra de tal misiva, con la que se daba licencia a la mente de imaginar tal paisaje inusual, que brindaría ese destello de felicidad que se imprime indeleble en el alma cuando se asombra el espíritu con su belleza, que no se hallaría en otro lugar. Ya había intrépida fecha, que destroza los almanaques de la monotonía.

No se trataba de viajar con la primera persona que me dijera que sí y tampoco de emprender travesía sin otra compañera que la habitual soledad y la resignación, sino de viajar con la primera persona que sin casi invitarla, iba y además, que fuese justo aquella, con la que sin duda sería totalmente ideal ir, por su simple presencia, por la forma en que sus ojos se iluminarían, por el solo hecho de salir a devorar nuevos caminos. Es de agradecer a la vida, tales situaciones en las que ella te da una caricia con el manto aterciopelado de la sorpresa y de la fortuna, pues te hace pensar que si algo se medita con fuerza, se decanta por ser real, incluso si es esperado hace mucho. Cuando ya estábamos en el pequeño bus que nos llevaría a nuestro punto de partida, éramos tres personas, quienes no sabíamos cómo era el camino, ni lo que nos esperaba, pero sí sabíamos a dónde llegar, como fuese posible.

En Vado Real, bajo un sol devorador de paciencias, voluntades y pieles que no se exponen a él muy a menudo, comenzamos la cadencia por la vía que poco a poco pintaba cada vez más un paisaje agradable. Los saludos de la gente que pasaba con sus mulas cargadas con fruta o caña y las anheladas sombras de los árboles, como seres de un mundo paralelo que se quieren echar sobre la carretera, a veces vestida con aburridor pavimento, a veces mostrando su verdadera esencia de camino empedrado original y casi inconquistable, eran la constante.

El ascenso ponía a fuego lento los músculos sin uso reciente, denotando un cansancio que siempre entra en escena, cuando se retoma tras largo tiempo esta felicidad que debiera ser más usual, para quien como yo, que hacía mucho no gozaba del dulce hedor de las cañas que bailan en el viento, del seísmo palpable, cuando las bicicletas atraviesan las piedras y los huecos de quien nos va señalando con su estela, nuestra dirección correcta, nuestro destino. Aquella carretera que no permitía a veces un sólo pedaleo más, porque se empinaba a niveles en los que más fácil se escala, se respira hondo, se camina, se lleva en las manos nuestro navío y no se pedalea, pero todo es pasajero y se olvida un poco con el sabor y fragancia de una mandarina fría que adorna el paladar, y hace agridulce un horizonte.

A nuestra izquierda, la naciente serranía Yariguíe y a la diestra nos espera la Cascada El Caballero, tras la hermosa y oriental arquitectura de la iglesia de Suaita, que me recordaría las velas encendidas al cielo, como mensaje de esperanza y luz a Dios de cada iglesia ortodoxa en toda la Europa Oriental, además del reloj solar que bien delataba un medio día difícil y calcinante para estas travesías.

Las aguas de tal cascada, eran alivio para esa piel en canícula que sólo podía arder ante tal inclemencia de la estrella que nos da la vida y era difícil abandonar sus mantos frescos y puros que caían libre, sólo para buscar su destino y convertirse de nuevo en río que calma la sed a ingratas gentes que mal le tributan con basuras y agravios.

Va cayendo la tarde, dejamos la cómoda frescura del agua, para retomar un camino en donde se despide el aburridor asfalto y aparece la divina incertidumbre en forma de barro que tiñe de alegría este camino rural, yendo a un ritmo por la inercia y el empuje de la noche que amenazaba con llegar por ver aquel paisaje inusual, el cual buscábamos. Los pájaros al sentirnos cerca, se desprenden aterrados de un suelo que les alimenta y quedan en evidencia, sus metálicos colores que reflejan extrañamente la luz de un sol más tenue.

Un gran balcón natural que se cuelga de una de las gigantes paredes al oeste, en el cañón del Saravita, presume un color distinto a su par que le mira de frente, mientras todo ello se sonroja, con los cada vez más tímidos rayos de un sol que nos da tregua, e iluminan la expresión de la linda mujer que me acompaña, quien bajo un cielo que ni Claude Monet pintaría tan bien, emana esa mirada tan agradable, de enigmática belleza tímida y fuerte a la vez y de sonrisa que hace que lo demás desaparezca, pues ya desde lejano oriente yo evocaba y ahora por la magia de la vida, pedaleaba cerca de mí.

Cuando el pueblo de Guadalupe se descubría en el horizonte, ya nos hallábamos cerca y con pocos latidos restantes del reloj de la impaciencia, para las horas de la noche, aquel lugar anhelado se muestra, mucho mejor que como la imaginación lo dibujaba. Los rasgos de un cielo incendiario, entre azules y anaranjados, se reflejaban en un lecho rocoso apenas cubierto por un valioso y escaso manto de agua cristalina, que de cuando en cuando se metía tímida en profundos hoyos que caprichosamente la historia diseña en aquella extraña geografía.

Por supuesto, aquel disco se raya y trunca la sinfonía del momento pues no faltaba aquella huella de algún humano miserable que manchaba con basura, incluso un lugar tan hermoso como el que teníamos frente a nosotros. Quisimos limpiar todo y poner la basura en su lugar, para al fin sumergirnos en sus tibias aguas, mientras asesinábamos el pesimismo de no llegar y el cansancio de aquellos recorridos.

La noche llega sin avisar y se salpica el ambiente penumbral, de incontables astros sobre nosotros, haciéndonos sentir minúsculos y casi inexistentes ante aquella inmensidad celestial. Urgía encender el calor con la llama de nuevas amistades a quienes hacíamos reír y con quienes intercambiábamos historias. Una familia que reunida a la luz del fuego que espantaba desconfianzas, disfrutaba de esa noche única entre muchas otras.

Admirábamos el inconmensurable trozo de universo, como si de un teatro se tratase y ante nosotros los planetas en danza lenta, desde el oeste, las estrellas fugaces queriendo besar el horizonte y las constelaciones que nos cobijaban, mientras recordaba cuando en tiempos que comenzaban a ser distantes, los días que bajo la nieve del Parque Cismigiu de Bucarest, intentaba aprender la obra de Eminescu y su poema a la estrella, que no sabemos si aún siga allí o ya sólo veamos su luz que ha viajado cansada por miles de años en las lejanías azuladas del firmamento.

Sin ninguna explicación, lo recuerdo y lo puedo evocar, como si ayer hubiese estado en aquel parque de Bucarest, sin olvidar ninguna de sus palabras, ninguno de sus versos. Carlos, nuestro nuevo y alegre amigo me ha pedido que cuente la historia y semántica de aquella conjunción de versos, nacidos en una tierra distante de bosques y castillos. Cuando les dije que lo sabía, pero en su idioma original, estallaron de risa, aunque callaron para escuchar y sin que supieran si fuese verdad o un timo de mi parte, se convencen de su legitimidad, cuando simplemente digo viendo al cielo:


La steaua care-a rasarit
E-o cale-atât de lunga,
Ca mii de ani i-au trebuit
Luminii sa ne-ajunga.

Poate de mult s-a stins în drum
În departari albastre,
Iar raza ei abia acum
Luci vederii noastre.
Icoana stelei ce-a murit
Încet pe cer se suie;
Era pe când nu s-a zarit,
Azi o vedem, si nu e.

Tot astfel când al nostru dor
Pieri în noapte-adânca,
Lumina stinsului amor
Ne urmareste înca.


La niña de tal vez ocho años que nos acompañaba, se sorprendía de tal magia celeste, de tal explosión estelar y mientras dejábamos que se apagase la llama de ese fuego que con fuerza antes ardía, mientras todos se iban a sus tiendas de campaña, a nosotros los tres amigos que emprendimos juntos, horas atrás esta aventura, nos ha tocado la fortuna de cobijarnos con tal abrigo del cielo y acogernos a las brasas que se resistían a morir, en medio de la noche que ya comenzaba a disfrazarse de fría. De cuando en cuando levantaba mi cabeza del césped y avivando la llama, volvía a soñar lo que más pudiera, pero para qué, si era un sueño lo que allí vivía y nada bajo las tierras de Morfeo, sería mejor.

El amanecer deja ver una tímida luna, mientras ella se despierta y me apoya en mantener el fuego vivo, como el ángel que ella es, para que yo pudiese descansar un poco. Ya en la mañana, muy lentamente, la laja de la quebrada las Gachas, desnuda su rojizo y violáceo tono, obsequiado por las algas que cubren la resbaladiza roca. Era inevitable regresar al agua sin tardanza, reír con los nuevos amigos e inundarse de aquella agua verdosa y pluricromática. Como si ayer hubiese sido poco, nos vamos con el medio día, por un camino real hasta Guadalupe, pueblo donde me sentí feliz por la atmósfera de un lugar bendecido con la luz de la belleza y tranquilidad. Las palmas del parque, los vitrales de su templo y las casas coloniales, me adhieren alegría a la vida.
El regreso no fue fácil, un poco pedaleando y el resto en carros piratas y buses de servicio público, donde casi no cabían nuestras bicicletas. La rutina y los deberes nos esperaban, nos llaman; pero todo se calmó cuando ya estábamos en casa, o al menos ella, quien se despide y me deja sólo con diez kilómetros más por delante, en la noche de ese domingo, que estaba por extinguirse. Llega sin cansancio mi cuerpo, ya que ¿Quién se cansa si cumple sus sueños? Literalmente se renace.

Ahora, yo de usted ya recibí todo y no necesito más. Puede que no consiga lo que una vez he anhelado, pero no hay mejor beso que su sonrisa, no hay mejor momento que el de su presencia. De usted no necesito más, no necesito casi nada, pues con eso tan grande, aunque escaso para los demás, me basta.
Waypoint

Saliendo de Vado Real

Sacred architecture

Suaita, Santander

Waypoint

Llegando a San José de Suaita

Waypoint

San José de Suaita

San José de Suaita
瀑布

Cascada el Caballero

Cascada el Caballero
瀑布

El caballero

El caballero
瀑布

Caballero

Caballero
观景点

Serranía de los Yariguies

观景点

Bellavista

Bellavista
河流

Quebrada De Las Gachas

Las Gachas, jacuzzis naturales de agua tibia
度假村

Jacuzzis Naturales

休憩处/避难处

Campamento, hotel de mil millones de estrellas

观景点

Camino Real

观景点

Llegando al final

Waypoint

Guadalupe Santander

Guadalupe Santander

9则评论

  • 的照片 Oscar Upegui

    Oscar Upegui 2017-2-6

    DXMARIUS Por poco y nos cruzamos en el camino, pues unos cuantos días antes rodé por estas Tierras de Guadalupe, invite dos personas de Santander pero ninguno me contesto, por poco y lo invito a usted compañero a rodar con el grupo mio, ya sera en otra oportunidad pues todavía me quedan muchos mas pueblos de Santander por recorrer. Saludos y Felicitaciones por compartirlas esas buenas rutas que haces.

  • 的照片 DXMARIUS

    DXMARIUS 2017-2-6

    Bienvenido por acá. Ojalá un día de estos hagamos buena ruta, pero debo entrenar mucho ya que mi ritmo es diferente, nadie lo aguanta porque se cansan de esperarme ya que soy demasiado lento. Gracias por valorar la ruta. Me falta la historia.

  • 的照片 Oscar Upegui

    Oscar Upegui 2017-2-8

    Gracias DXMARIUS, Espero pronto volver a Santander para seguir conociendo pueblos y con gusto lo contactare para que invite a sus amigos del pedal así armemos un buen grupo para rodar por su tierra, Yo salgo por lo general a conocer a tomar fotos y a pasarla bueno, no salgo a competir ni haber quien anda mas, o sea que no se preocupe por el nivel que la idea es rodar y disfrutar de los recorridos al ritmo que sea, muchas gracias de nuevo por su respuesta y hasta la próxima compañero.

  • 的照片 Oscar Upegui

    Oscar Upegui 2017-10-14

    Antes comentaba las fotos, después me di cuenta que también se podían calificar y que ayudaba mucho para subir el UserRank, pues ahí va mi apoyo Compañero.

  • juancax0 2017-12-28

    Hola qué tal, me gustaría hacer esa ruta, pero solamente es con bicicleta de montaña ?? Y también quiero salir a conocer pueblos desde Vélez y Barbosa, me recomiendas alguna ??

  • 的照片 diegono

    diegono 2018-1-17

    Que buena ruta esos paisajes de Guadalupe se ven muy bacananos. Espero rodar algún día por esa región.

    Saludos

  • 的照片 DXMARIUS

    DXMARIUS 2018-1-17

    Hola Juancax0, es un poco difícil ir con bicicleta de ruta por el estado de la vía en algunas partes que se hace trocha y más en invierno. Desde Vélez o Barbosa puede hacer con bicicleta de ruta buenos tramos precisamente entre Barbosa y Vélez, Puente Nacional-Guavatá, Puente Nacional-Jesús María, Palo Blanco-Bolivar-Sucre, Barbosa-Güepsa

  • 的照片 DXMARIUS

    DXMARIUS 2018-1-17

    Gracias Diegono, aunque las fotos no reflejan la verdadera belleza del lugar. Un abrazo

  • 的照片 diegono

    diegono 2018-10-9

    Que buena ruta esos paisajes de Guadalupe se ven muy bacananos. Espero rodar algún día por esa región. Y esas crónicas tuyas le dan María a la ruta

    Saludos

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